jueves 10 de marzo de 2011

Familias del Siglo XXI

La decisión unilateral de Obama de permitir las bodas “gay” en su país y la publicidad que los Óscars han hecho a la película “Los chicos están bien” (historia de madres lesbianas criando adolesentes) han puesto de actualidad en los EUA este tema, y por una vez pueden aprender de nosotros y comprobar que no es nada traúmatica su implantación.Con la opción del matrimonio homosexual en España, uno de los pocos éxitos sociales de este gobierno, descubrí discursos entre los que se oponen que me recuerdan al debate sobre la ley del divorcio, aprobada en España hace más de 30 años. Incluso en las expresiones, si en su día muchos decían “que se separen pero que no se divorcien”, ahora se dice “que sean pareja de hecho pero no matrimonio”. En ambos casos se empeñan en decir que es un ataque a la familia tradicional, que es un ataque a la iglesia, que qué va a ser de los niños…

Han pasado tres décadas y se ha visto lo exageradas que fueron las críticas de entonces. Y es que el regular el divorcio no es más que una decisión administrativa que surge de una realidad y no al revés. El divorcio nace porque hay muchas parejas casadas que ya no lo quieren estar…y por supuesto tienen derecho a ello. Derecho que es tan normal y habitual en la España actual que una infanta lo ha ejercido. Antes de existir el divorcio, se separaban, vivían juntos pero ignorándose o juntos pero peleándose…pero no ha sido el divorcio la causa de los problemas dentro de los matrimonios, ni mucho menos. Eso es lo que ocurre con los matrimonios entre personas del mismo sexo, es una regulación administrativa que surge de una realidad social preexistente y ni va a provocar que haya más homosexuales en España ni que haya más o menos parejas homosexuales, simplemente el que quiera podrá casarse, no cambia nada.

Es pues obvio que no hay un ataque a nadie, ni lo hubo con el divorcio ni lo hay con el matrimonio homosexual, son regulaciones administrativas dentro de la sociedad civil que en nada afectan a los que quieren estar toda su vida casados o a los que son heterosexuales. Tampoco tiene sentido que la iglesia se sienta ofendida: el divorcio se refiere sólo a las uniones civiles, nadie puede romper un matromonio eclesiástico salvo la propia iglesia, igual que se le permite seguir sin casar por su rito a personas del mismo sexo, nadie se ha metido con esa potestad. Evidentemente, la sociedad civil de forma democrática se regula como cree oportuno y al ofrecer la opción del divorcio civil o del matrimonio civil para homosexuales no entra en el ámibto de los ritos religiosos y si hay católicos que se divorcian o que se casan con personas de su mismo sexo lo hacen como españoles libres que no hacen caso a los dogmas de su iglesia y de eso sólo son responsables ellos mismos. Muchísimos católicos se han divorciado, otros tanto toman anticonceptivos, seguro muchos practican sexo homosexual…a la larga más de uno se casará pero el responsable de todo esto no son las leyes españolas sino la libertad de elección de las personas. Como pasa tantas veces la iglesia católica demuestra poca coherencia ya que casó a la hoy princesa Letizia, mujer divorciada, por su rito sin poner pegas ya que el matrimonio anterior de ella no era religioso, es decir, acepta que la ceremonia civil no es válida para ellos y que nada tiene que ver con la católica. Si esto es así, si tienen claro que no son equiparables, ¿Por qué consideran que el matrimonio civil homosexual les afecta a ellos? Rizando el rizo, imaginemos que el anterior matrimonio de Letizia hubiera sido con una mujer, ¿Eso la hubiera imposibilitado para casarse por la iglesia con Felipe? No, porque una cosa es la ordenación civil de la sociedad y otra los ritos religiosos, y la iglesia lo sabe, pero se empeña en sentirse ofendida y decir que se les ataca desde el Parlamento español por algo que no va con ellos.

Por último está el tema de los niños, ese era el principal argumento para estar en contra del divorcio hace 30 años. En los EUA llevan muchísimo más tiempo estudiando si los hijos de parejas divorciadas tienen más problemas que los hijos de parejas que han dejado de quererse y viven juntas. Hay muchos estudios, algunos con muestras muy amplias y estudiándolo con una perspectiva temporal de décadas y… se ha llegado a la conclusión de que no hay diferencia. Lo que importa es que se crezca en un entorno de amor: viudas, viudos, madres solteras, divorciad@s… crían a sus descendientes lo mejor que saben y nadie ha conseguido demostrar que esos niños sean adultos peores que los criados por lo que se conoce como “familia tradicional”. Sin ninguna prueba científica muchos, y especialmente la iglesia, se empeñan en negarle el derecho a la paternidad/maternidad a las parejas homosexuales. Imagino con el tiempo habrá estudios psicológicos serios que estudien el efecto en los hijos de los gustos afectivos y sexuales de sus padres/madres…hasta entonces nadie puede estar seguro de si es algo malo o bueno pero podemos recurrir a la lógica: Los hijos que puedan tener dos hombres serían adoptados y es evidente que hay más posibilidades –económicas y afectivas- para un niño con dos padres en la España actual que en un orfanato de Vietnam; las lesbianas pueden tener hijos biológicos…que van a tener –si lo desean- con o sin matrimonio homosexual, luego no hay polémica posile ya que la opción para el hijo es o una madre sóla o una que tenga las responsabilidades repartidas con otra persona que ama, que también sea mujer.

De todos modos, hay cierta ignorancia de lo que ha sido la familia a lo largo de la historia, no ha sido una institución inmutable ni mucho menos. Incluso en las sociedades más modernas, y hasta no hace tanto, la conveniencia social y económica era la base sobre la que se fundaban los matrimonios siendo el aspecto romántico minoritario. Y qué decir de los niños, no hace tantas décadas las familias “con posibles” dejaban la crianza del hijo a personas del servicio –quizás aún ocurra en algún caso-, incluso para la lactancia, y en las pobres los padres apenas veían a su descendencia en la infancia, criarlos era tarea casi exclusiva de la madre. Ahora a la mayoría nos parece un error pero entonces era lo “normal y tradicional” ¿No es eso más grave que el tener dos madres o dos padres pendientes del desarrollo de la criatura? Y por supuesto la iglesia jamás en toda su historia protestó por ello. Ahora se considera el castigo físico a los niños como algo negativo, antes el maltrato era lo habitual, especialmente en los colegios religiosos…¿Esos son los conceptos tradicionales que hay que mantener a toda costa, el que una pareja se odie pero no se divorcie por una norma absurda de su iglesia y critique que los que sí se quieren puedan casarse sea su sexo el que sea? Pues yo creo que ya es hora de asumir que estamos en el siglo XXI y que la familia no tiene que seguir ningún patrón preestablecido por la tradición, sobre todo si ésta está basada en prejuicios absurdos y homófobos.

Droblo.

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